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Un nuevo estudio revela un posible vínculo biológico entre la formación musical y un mejor funcionamiento ejecutivo, tanto en niños como en adultos.

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Investigaciones anteriores han demostrado los beneficios cognitivos de la formación musical, pero pocos estudios han examinado los efectos de la música sobre el funcionamiento ejecutivo en particular.
Las funciones ejecutivas son procesos cognitivos superiores que permiten procesar y retener la información aprendida, resolver problemas, y mantener la concentración. El funcionamiento ejecutivo permite que los niños comiencen y terminen las tareas escolares con éxito, siendo así un fuerte predictor del rendimiento académico.
En el estudio, publicado en la revista PLoS ONE, los investigadores compararon un grupo de 15 niños musicalmente entrenados, de entre 9 y 12 años de edad, con un grupo de control de 12 niños, en el mismo rango de edades, que carecía de educación musical. Los niños musicalmente entrenados, en promedio, habían tocado un instrumento por 5 años y practicado más de 3 horas a la semana.
Por otra parte, los investigadores también compararon dos grupos de adultos; 15 que eran músicos profesionales y en actividad, con otros 15 adultos que no lo eran.

Todos los grupos fueron sometidos a una batería de pruebas cognitivas y, adicionalmente, se obtuvieron imágenes por resonancia magnética de los cerebros de los niños mientras realizaban las pruebas.
Se controló la influencia de variables extrañas, tal como factores socioeconómicos familiares que pueden influir al permitir, o no, acceso a clases particulares de música con exigencias, conocimientos y tiempo de práctica adicionales. Fue así que, para comparar ambos grupos, los investigadores emparejaron a un niño del grupo musical con uno del grupo de control, basándose en similitudes en el nivel de educación, estatus laboral, y nivel de ingresos de los padres.

Los resultados mostraron que los niños con educación musical y los adultos que eran músicos profesionales, tuvieron un mejor desempeño en las pruebas cognitivas. Las imágenes de resonancia magnética revelaron que los niños con formación musical mostraron mayor actividad cerebral en áreas específicas de la corteza prefrontal al momento de cambiar de tarea. La corteza prefrontal es conocida por estar vinculada a la función ejecutiva.

Sin embargo, los investigadores señalan que puede que el estudiar música no sea lo que lleva a una mejora en las funciones ejecutivas, sino que es posible que los niños que se interesan por la música lo hagan porque ya poseen un mayor desarrollo de las estas funciones. Independientemente de si es el instrumento musical o el incremento de las funciones cerebrales el que da origen a este fenómeno, el cerebro seguirá desarrollándose hasta bien entrados en la adultez. El funcionamiento ejecutivo de un niño no es inalterable, sino que puede ser transformado por experiencias de vida. Cuando los niños son pequeños, el tipo de experiencias a las que se ven expuestos dependerán, en gran medida, de sus padres. Para contribuir con el desarrollo de la función ejecutiva de su hijo, se los puede incentivar a tocar un instrumento preferiblemente antes de los 5 años, ayudarlos a establecer metas alcanzables, y exponerlos a un aprendizaje basado en el movimiento.

Fuente: Neuronet