Padres -hijos-jardin-chia

 

La humanización es el proceso por medio del cual, una vez concebido, el niño paulatinamente va adquiriendo las características emocionales, cognitivas, comportamentales y sociales que lo hacen miembro de nuestra especie. Estar limpio, protegido del frío, alimentado no garantiza el acceso a la humanización, de ser así, un sistema mecánico bien  programado podría cumplir con la tarea de limpiar, alimentar y abrigar con precisión y exactitud.

Así las cosas, el papel de los padres en la crianza va más allá del hecho de garantizar higiene, protección y alimento; los niños necesitan de sus padres para transformarse en humanos y esto solo se logra mediante el establecimiento de un vínculo entre un adulto dispuesto a interactuar con el niño y de un niño necesitado de estimulación, atención y cuidado urgido en transformarse en una persona en el sentido más pleno del término.

La cualidad más importante de calidad del vínculo es la empatía definida como la capacidad exclusivamente humana de “ponerse en el lugar del otro”. La empatía les permite a los padres de cualquier cultura y cualquier nivel socio económico, percibir en cada instante y circunstancia las necesidades e intenciones de sus hijos, sin importar cuan sutiles y confusas puedan aparecer ante los ojos de otros. En este sentido, la empatía le da un carácter único, especifico, individual e inefable a la relación de los padres con cada uno de sus hijos y les permite modular las respuestas más pertinentes y oportunas.